Este miércoles, a las 19.00 horas, Niessen Kulturgunea acogerá el espectáculo ‘Sonografía Irudipenak’, un concierto en el que Garazi Navas y Manu Gaigne transforman grabaciones de audio y vídeo de Urepel, Usurbil y Errenteria en paisajes sonoros vivos. La electrónica, la percusión y el acordeón se entrelazan para crear piezas únicas que nacen de la evolución de los espacios sonoros de estos tres municipios. En esta entrevista, los artistas nos cuentan cómo se inspira su trabajo, cómo combinan el sonido y la imagen, y qué buscan transmitir al público.
– ¿Cómo conseguís inspiración para vuestras creaciones?
– En general, para decidir el lugar o la ubicación de cada pieza nos basamos en la cantidad, calidad e interés del material que encontramos en los archivos. Pero la obra que estrenaremos en Musikaste, Orereta, nos la encargó Eresbil después de haber trabajado con ellos para crear piezas anteriores, así que tenía que ser sobre Orereta sí o sí. Tras decidir la ubicación y hacer una primera selección del material antiguo de audio y vídeo de los archivos (hasta ahora hemos rastreado en Eresbil, la Filmoteca Vasca y el Centro de Documentación Xenpelar, en el archivo del bertsolarismo), solemos realizar grabaciones de los espacios actuales de esos lugares, grabaciones de campo, de sonidos de la calle y del entorno. Cuando tenemos todo esto, contamos con mucho material que nos inspira para empezar a crear música con nuestros instrumentos. Además, en este punto a veces tenemos más claro qué tipo de paisaje sonoro o estilo queremos dar a la pieza: el contexto armónico y rítmico general, los timbres (qué instrumento de percusión elegir y cómo utilizar el acordeón) y, muchas veces, la estructura. Pero no siempre es matemático; es un proceso muy abierto que vamos construyendo en marcha entre los dos.

– ¿Qué tipo de sonidos se escucharán en el concierto que ofreceréis en Errenteria?
– En el concierto de Musikaste, por un lado, tocaremos dos piezas de nuestro disco: una versión reducida de Urepele, construida como siempre con grabaciones de campo y nuestros instrumentos, y la obra completa Usurbil, que también incluye vídeo. Y, por supuesto, estrenamos la pieza Orereta, con las grabaciones antiguas de audio y vídeo que encontramos en Eresbil y en la Filmoteca Vasca, y con las grabaciones de campo realizadas en el pueblo en marzo de este año. Son tres piezas, cada una con un universo sonoro muy diferente: Urepele toma elementos del free jazz, el ambient y la música tradicional; Usurbil, del minimalismo; y Orereta, de la música contemporánea académica atonal y expresionista, con gran complejidad rítmica y melódica. Pero eso no significa nada: tenéis que venir a escucharlas, es difícil clasificarlas exactamente. Cada pieza juega con el carácter sonoro que creemos que tiene cada pueblo, siempre desde nuestro punto de vista, y teniendo en cuenta que no somos de aquí.

– ¿Hasta qué punto condiciona o guía el componente visual la experiencia sonora del concierto?
– En Urepele no tenemos vídeo, pero en Usurbil y Orereta sí; y en cada pieza, el vídeo se construye de manera diferente. En Usurbil, por ejemplo, primero creamos el montaje de audio y vídeo de las grabaciones de campo, y luego añadimos la parte en directo de nuestros instrumentos. En Orereta fue al revés: primero definimos el desarrollo de cada estructura musical con nuestras herramientas y luego montamos sobre ella las grabaciones de campo y los vídeos. En el proceso siempre se mezcla todo, pero de forma distinta en cada obra. Para nosotros, el vídeo siempre contribuye al sonido, aunque no es esencial: todas las piezas pueden interpretarse sin él y mantienen su sentido y su importancia. Cada oyente decide qué peso darle al vídeo. Trabajar con los elementos visuales ha sido un gran aprendizaje y lo hemos disfrutado mucho.

– ¿Cuáles son las claves de este concierto?
– Primero, que somos los únicos creadores e intérpretes: investigamos en archivos, hacemos grabaciones de campo, componemos y tocamos. Pero nada de esto sería posible sin el apoyo de los equipos de trabajo de los archivos. En Eresbil, la Filmoteca Vasca y el Centro de Documentación Xenpelar contamos con expertos que creyeron en nuestro proyecto desde el principio y nos prestaron un asesoramiento imprescindible. En Eresbil, además, confiaron plenamente en nosotros para realizar este encargo. Por último, somos músicos con educación clásica pero abiertos a todo tipo de música, y por eso hemos creado las piezas de manera muy libre, recogiendo las resonancias de los sonidos de la realidad, muchos de ellos ignorados por los oídos.

– ¿Qué os interesa hacer llegar a la gente?
– Que, si se escucha con atención y mente abierta, elementos que antes no se consideraban música pueden ser percibidos como arte. Cuando se presentan ordenados de alguna manera, dejan de ser ruido. También queremos mostrar que estamos rodeados de sonidos interesantes y que, por desgracia, la contaminación acústica es la más silenciosa de todas. No somos conscientes de la cantidad y variedad de sonidos que atraviesan nuestros oídos, que no tienen filtros; no podemos cerrarlos, como a veces cerramos los ojos. Y, finalmente, que la imaginación no es solo visual: con los ojos cerrados podemos imaginar impresiones sonoras.