El Día Coral llega este viernes cargado de grandes obras que harán que el público se emocione. La Coral Ondarreta, de Getxo, viene muy ilusionada a la cita que será en Lekuona Fabrika, a partir de las 19.30 horas. El director de la agrupación, Iñaki Moreno, cree que participar en Musikaste “supone un espaldarazo que nos indica que vamos por el buen camino”.
– ¿Qué supone para su coro participar en esta nueva edición de Musikaste?
– Creo que el planteamiento más adecuado para un coro aficionado como es Ondarreta es ir trabajando poco a poco; no perseguir objetivos excesivamente ambiciosos que puedan generar frustración ni compararse con otras formaciones que, probablemente, viven circunstancias distintas. Por el contrario, la comparación debe de ser con nosotros mismos y el objetivo es el de ir haciendo avances pequeños pero constantes sobre nuestro propio nivel. Sin embargo, es cierto que, de vez en cuando, resulta muy satisfactorio recibir desde fuera ciertos espaldarazos que nos indican que vamos por buen camino. La invitación de Musikaste, sin duda, es uno de esos momentos por el prestigio de este evento y por los coros que han participado a lo largo de su historia. Saber que podemos formar parte de esa lista es muy importante para nosotros y, desde luego, nos genera una gran sensación de responsabilidad.

– ¿Cómo valora el trabajo de Musikaste en favor de los coros?
– Siendo realistas, no podemos ignorar que la tradición coral tan destacada de nuestro entorno vive momentos de cierta dificultad. Aunque sigue siendo rica e involucra a mucha gente, además de ofrecer una alta calidad, es igualmente cierto que cada vez resulta más difícil atraer a los más jóvenes hacia el mundo coral y que también los cambios en los ritmos de vida o en los modos de socialización y de comunicación hacen que en las últimas décadas se haya reducido la base sobre la que se apoya la actividad de los coros, que haya subido la media de edad de los cantantes, sobre todo de los aficionados, que son la auténtica fuerza que nos sostiene, y que algunos coros estén en riesgo. Creo que, si miramos a nuestro alrededor, éstas son señales que no debemos ignorar. Por eso es tan importante el entusiasmo y el cariño de todos los que disfrutamos de la vida coral para mantener y contagiar nuestro disfrute. Y, en ese aspecto, una labor tan larga y tan destacada como la de Musikaste es imprescindible y merece todo nuestro reconocimiento, además de ser más necesaria que nunca.

– ¿Qué destacaría del programa que van a presentar?
– El programa, en su brevedad y ateniéndose al ámbito de los autores vascos, trata de ofrecer una visión variada de nuestro trabajo y de nuestro repertorio, de modo que las cuatro piezas corresponden a la labor vocal y musical que cotidianamente realizamos y presentamos en nuestras actuaciones. Las cuatro piezas tienen, por ello, texturas distintas, modos expresivos y caracteres distintos, además de que dos se interpretan ‘a capella’ y dos con acompañamiento de piano, de forma que el programa sirva para desplegar lo que es Ondarreta en este momento; lo que nos gusta cantar y lo que nos esforzamos en preparar.

– ¿Qué quieren transmitir al público con las obras que ofrecerán?
– Se trata de ofrecer una visión diversa de nuestro trabajo y, por lo tanto, lo que queremos ofrecer con cada una de las obras es algo distinto. Eso sí: hay una premisa común que es la de, efectivamente, transmitir; expresar. Creo que nos hemos acostumbrado a sentir que nuestros conciertos tienen como objetivo prioritario la comunicación expresiva con el público; el trabajo técnico es la herramienta indispensable para poder alcanzar dicho objetivo; pero, una vez en el escenario, esa labor debe hacerse transparente para que quienes nos escuchan accedan directamente a los diferentes tipos de ideas, sensaciones o emociones que cada obra ofrece. La de Aita Donostia, por ejemplo, es de una delicadeza extraordinaria: se trata de casi sugerir más que manifestar una visión religiosa del amor de Dios basada en la dulzura y la levedad y como envuelta en un velo muy fino. “Baldorba”, de Benito Lertxundi, es, por el contrario, de una expresividad mucho más directa y sencilla, como corresponde a la inspiración popular de la que parte y a la evocación de un paisaje inmediato, directa y hondamente percibido y sentido. “Neure vioçean barruna” es mi versión de unos versos de amor hallados casi por casualidad en un escrito de 1515, al margen de un acta notarial de un notario de Azpeitia; posiblemente, es una de las manifestaciones escritas más antiguas de poesía amorosa en euskera que se conocen. En este caso no se trataba de intentar recrear la música de la época, sino de traer los versos al presente con una intención musical predominantemente melódica que enfatizase su ternura y el carácter soñador de aquel pasante aburrido que decidió poner sus cuitas amorosas sobre el papel. Finalmente, “Segalariak”, de Josu Elberdin, tiene desde luego un carácter abierto, alegre y festivo que vibra en el ritmo de ezpatadantza. Parecía el final perfecto para despedirse con viveza, celebrando la oportunidad de encontrarse en este importante escenario y gozar de ello.