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La Asociación de Txistularis del País Vasco

En medio de la delicada situación en que se encontraban los txistularis a comienzos del siglo XX en la mayor parte de las poblaciones menores, a partir de 1923 la Banda Municipal de San Sebastián se constituyó en ejemplo de lo que había que hacer.

Isidro Ansorena y sus compañeros fueron recibiendo consultas de Ayuntamientos o directamente de txistularis angustiados, pidiendo un análisis de la problemática y la adopción de soluciones urgentes.

En los círculos de Bilbao y Vizcaya se opinaba de la misma manera y desde allí llegó el proyecto de una futura asociación, encargada del estudio real de la situación y de arbitrar las medidas necesarias.

Los nombres de Sandalia Tejada, Martín Elola, Manuel Landaluce, Domingo Sarabia, Eduardo Gorosarri, etc... son acreedores de los merecimientos de aquel importante movimiento a favor del txistu y los txistularis, desde un plano artístico, humano y social.

Eduardo Gorosarri era el músico más técnico y Sandalia Tejada, abogado, quien daba seguridad a los proyectos trazados, a través de su conocimiento de las exigencias legales. Este conjunto de idealistas vieron conveniente una concentración de txistularis, para echar a andar todo el proyecto. Se eligió como centro de las zonas de mayor movimiento txistulari la ermita y campa de Anate en Eibar. La prensa del momento publicó íntegra o parcialmente la circular-convocatoria enviada, señalando la fecha del 20 de setiembre de 1927, como día de la cita. Los resultados fueron sorprendentes y positivos desde el primer momento.

Grupo de txistularis asistentes a la Asamblea de Arrate en 1927

El entusiasmo llenó de satisfacción a los promotores del proyecto y a todos los asistentes y aun a los que no pudieron desplazarse, pero que fueron recibiendo información. Los diversos actos de la jornada se llevaron a cabo en su totalidad. Allí mismo se eligió una Junta Directiva, que había de regir los destinos de la recién nacida Asociación de Txistularis del País Vasco. Por razones de eficacia, los cargos principales recayeron sobre quienes vivían en Bilbao y alrededores, para que ellos movilizasen todas las fuerzas vivas desde el punto de origen del proyecto. Pero entre los cargos se estimó necesario el nombramiento de Vocales-Delegados provinciales, para extender por todo el país la red de actividades trazadas.

Como medio práctico de conexión permanente con los asociados se proyectó la creación de una revista, que, además de ofrecer información de actividades y proyectos, presentase partituras nuevas para tríos de txistu.

TXISTULARI, revista y órgano oficial de la Asociación, vio la luz desde Begoña-Bilbao en el período Marzo-Abril de 1928. Y aquí permaneció su domicilio editorial hasta Mayo-Junio de 1929, momento en que se trasladó a San Sebastián.

Así se inició la rotación por provincias, tanto de la Directiva de la Asociación, como del equipo responsable de la edición de TXISTULARI.

Desde el origen de la Asociación estuvo en la mente de todos que TXISTULARI primordialmente debía llenar el gran hueco existente en la música escrita para txistu. Los responsables así lo entendieron y acertaron a comprometer a los mejores compositores del país, que respondieron de modo admirable y desinteresado. Gracias a la música editada en TXISTULARI desde su aparición el txistularismo ha tenido a su servicio el material fundamental para su mantenimiento y desarrollo.

Con el correr del tiempo TXISTULARI fue incluyendo toda clase de manifestaciones de la música, folklore y literatura vascos, sin que dejaran de asomarse otros aspectos de la vida social y popular del pueblo vasco. Así es como se convirtió en el testimonio moderno más popular, más difundido y de mayor contenido de la música y folklore vascos.

En cuanto a la Asociación su asentamiento supuso la mejor defensa del movimiento txistulari y en el plano humano un mini-sindicato profesional del txistu.

Quiero también resaltar que el 20 de setiembre de 1927, fecha de la fundación de la Asociación en las campas de Arrate, congregó en aquel lugar un centenar de txistularis de todo el País Vasco. Tras las reuniones asamblearias proyectadas, tuvo lugar un concierto conjunto, algo hasta entonces desconocido. Este fue el origen de los conciertos masivos, que quedarían como algo tradicional en años posteriores con el nombre de "Alarde de Txistularis".

Durante nueve años a partir de 1927 la labor realizada por la Asociación en favor de los txistularis fue inmensa. Pero quedó cercenada por la guerra española de 1936. Su final y la posguerra mantuvieron un clima de miedo y silencio, hasta que en 1955 reapareció con nueva vida. En este mismo año volvió a salir TXISTULARI con el n.º 1 de su 2ª época.

Desde entonces la Asociación de Txistularis del País Vasco ha funcionado con regularidad hasta el presente y confiamos en que nunca más volverá a ser disuelta.

 


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