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AYUDAS A LA ACCESIBILIDAD

RAIMUNDO SARRIEGUI

1838-1913


VII

Ancianidad y jubilación

        Hacia 1911 Raimundo Sarriegui se retiró de la vida activa del comercio por la edad
y los achaques y abandonó también su actividad musical.
         Desde entonces mantuvo un ritmo de vida sencilla y metódica, de mayor atención a
la vida familiar con su esposa.
         Diariamente al atardecer visitaba el escritorio del exalcalde Joaquín Lizasoain, con quien mantenía conversaciones de fino humor. Después se dirigía a Santa María, para rezar el Santo Rosario. A continuación y antes de retirarse a cenar, realizaba su acostumbrada tertulia en la farmacia Tellería de la calle Narrica. (1) Imagen de detalle de la Farmacia Telleria. Novedades, 1913-04-27
         Entre tanto el San Sebastián cosmopolita lo fue olvidando. Ya no era el ídolo popular, que todos los donostiarras habían admirado y que hacía que todas las tamborradas, al pasar por la calle del Puyuelo, hiciesen una parada obligada, para homenajear al maestro Sarriegui.
         A Raimundo le preocupaba mucho la salud de su esposa, a la que amaba con tierno afecto. Desde años atrás ella padecía las consecuencias de un quiste hidatídico, producido por un equinococo o larva transmitida por algún perro, larva que se había desarrollado como vesícula, hasta adquirir un tamaño muy considerable en el hígado de Francisca Ramona.
         Ella apenas hacía aparición en público. Y cuando dio síntomas de dificultades serias para atender a las necesidades del hogar, Raimundo decidió contratar como sirvienta a María Ormazabal y Garmendia, a quien en su testamento dejaría: una cama completa y un armario, y en efectivo pts. 2.500, siempre y cuando estuviere a mi servicio el día de mi fallecimiento.
         Sin curación posible, Francisca Ramona falleció el 17 de mayo de 1908 con 66 años.
         Legó a su marido en testamento las llamadas Riberas de Goñi, terrenos situados en la Villa de Orio, además de otras cosas menores.
         Al no tener descendencia, Raimundo Sarriegui buscó en sus sobrinos el calor que faltaba en su hogar. Era su predilecto Nazario Lasa, hijo de su hermana Aurea, viuda de Agustín Lasa. Ella fallecería con 73 años en 1918.
         Con Nazario y los Inchausti y Gabarain, sobrinos por parte de la mujer, formó un original cuarteto de flauta, cítara, guitarra y bandurria. Para este conjunto escribió sus últimas partituras, juguetes las llamaba él. Pero solamente tocaban en familia.
         También Raimundo solo había sido siempre la alegría de su hogar, amenizando con sus improvisaciones de guitarra las fiestas familiares. Especialmente las de Navidad y entre ellas la del pan de Reyes.

        En 1913 el Ayuntamiento donostiarra quiso organizar solemnes actos, al conmemorarse el I Centenario del pavoroso incendio y destrucción de la ciudad en 1813 y al mismo tiempo los cincuenta años del derribo de las murallas y el comienzo de su ensanche.

Usandizaga dirige los ensayos del Himno del Centenario. Novedades 1913-09-07

Usandizaga dirige los ensayos del Himno del Centenario. Novedades 1913-09-07


        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


        

        Con estas motivaciones el Municipio se empeñó en destacar figuras de esta época pasada, para homenajearlas en actos públicos.
         Inmediatamente las sociedades Unión Artesana, Sporti-Clai, Euskal Billera y otras propusieron el nombre de Raimundo Sarriegui, como personaje destacado en el historial musical donostiarra. Se apoyaban en el entusiasmo popular vivido en las tamborradas y comparsas.

Grupo de la Sociedad Sporting-Clay. Revista Novedades, 1913-05-11

Grupo de la Sociedad Sporting-Clay. Revista Novedades, 1913-05-11


         Pero también hay que recordar que en distintos años y por motivos muy diversos, algunos muy sórdidos, la tamborrada fue suprimida.
         En 1906 se produjo una gran división entre tamborreristas y antitamborreristas y por extensión en estos conflictos quedaba salpicada la figura de Raimundo Sarriegui.
         Por otro lado entre los concejales, políticamente muy divididos, se mantenía un grupo fuerte de admiradores de José Juan Santesteban, que hacía 29 años que había fallecido. El homenaje pudo hacerse conjuntamente a ambos músicos, tan profundamente ligados. Sin embargo Raimundo Sarriegui quedó postergado. Tal vez como secuela de sus decisiones, que no habían gustado a determinados ediles. Pero éstos no imaginaban que Raimundo Sarriegui fallecería no muchos días después de este desplante.

 


(1) – Bengoechea, J.: D. Raimundo Sarriegui en rev. EUSKAL ERRIA , tomo 68 (1ª semana 1913, pág. 402) 


ERESBIL

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