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AYUDAS A LA ACCESIBILIDAD

RAIMUNDO SARRIEGUI

1838-1913


 

IV

Juventud y madurez de Raimundo Sarriegui

 

        Nuestro músico no era precisamente un joven de atractivo físico.
         Su débil cojera le exigía un andar reposado. Su rostro era algo colorado, pero su inteligente temperamento era muy grato y de un humor fino.
         Era fumador. Pero no frecuentaba las tabernas, aunque sí formaba parte desde muy joven de las charangas creadas por José Juan Santesteban.
         Siendo cantor de la capilla musical, intervino ocasionalmente como violinista. También cultivó el piano, pero especialmente cultivó el manejo de la guitarra, instrumento con el que improvisó hasta su mayoría de edad muchas de sus populares melodías.
         Cuando se derribaron las murallas, Raimundo Sarriegui tenía 25 años y participó como cantor, interpretando el Himno escrito para esta ocasión por su maestro José Juan Santesteban.
En su juventud fundó la charanga La Cítara, compuesta primitivamente de guitarras y bandurrias, a la que más tarde añadió flautas y violines.
         Tambien formó parte en el movimiento musical de La Euterpe, Sociedad Filarmónica creada para propagar la música y dotar a San Sebastián de una buena Banda de Música, cuyo responsable era José Juan Santesteban y el director de la Banda Mariano Elvira.
En 1872 al estallar la segunda guerra carlista se disolvieron las entidades artísticas creadas o cultivadas por Sarriegui. Y tras el final de esta guerra en abril de 1880 él mismo disolvió La Cítara.(1)

        Pero en la larga etapa de 1860 a 1889 todos los grupos que organizaban comparsas, le pedían nuevas partituras. Así fueron oyéndose periódicamente la música de las Comparsas de Caldereros, Jardineros, Marineros, Habitantes de la luna, Caballería de Viejas, Caballería de Gallos, Comparsa Pastoril, Escena de Guerreros y el Dragón, Comparsa de Nodrizas, Entierro de la Sardina, Marchas, Himnos, etc. etc…amén de la Marcha de San Sebastián, a la que se le fueron uniendo Diana, Iriyarena, Polka, Retreta, como algo inseparable de la inmortal Marcha.
A pesar de que él era liberal, sus músicas eran interpretadas por las charangas de los batallones carlistas, especialmente por la que pertenecía al 4º de Gipuzkoa, en la que figuraba como oficial un sobrino suyo.
         Desde 1880 hasta 1889 dirigió un orfeón formado por veinte o venticinco voces, que intervenían en las veladas y funciones que el Consistorio de los Juegos Florales de San Sebastián daba en el Teatro Principal. En estos actos fue programando obras como Illunabarra, Ume eder bat, Egunsentia, Juana Vishenta Olave,Oh Euskal Erri Maitea, Beti maite, etc.
También en ocasiones dirigía grupos instrumentales grandes, por la conjunción de varias charangas pertenecientes a sociedades distintas.
         En el Diario de San Sebastián del 16 de junio de 1886 se publicó un artículo con el título de Un errico sheme, que era un encendido elogio a Raimundo Sarriegui por su labor como impulsor de las fiestas populares.
         Raimundo Sarriegui perteneció como concejal o corregidor a varios Ayuntamientos e hizo pinitos políticos de tendencia liberal. Su primera etapa de corregidor duró de 1885 a 1889.
En marzo de 1886 formó parte del bloque de concejales que redactaron el proyecto de emisión de deuda pública por el Ayuntamiento, para sanear la hacienda local y amortizar la deuda del municipio.
         En diciembre de este mismo año el Ayuntamiento quiso constituir una Banda Municipal y designó a dedo al maestro director. Raimundo Sarriegui propuso que la asignación del cargo de director debía hacerse por concurso. Pero por razones de urgencia no se aceptó su sugerencia y prevaleció el primer planteamiento.(2)
         Su segunda etapa de corregidor abarcó de 1895 a 1899.
         No tenemos datos de las relaciones de Raimundo con las jóvenes de su tiempo. Probablemente absorbido por su gran afición a las charangas y su frecuente presencia en los locales de estas entidades no dedicaba tiempo a la captación en su favor del interés de alguna joven, que a él le gustase. ¿Era un típico solterón?
         Tampoco gustaba de participar en el baile público de la Plaza de la Constitución por su cojera. Pero sí asistía en ocasiones a esta fiesta popular, tratando de observar la conducta de las distintas jóvenes.
         Él disfrutaba de un cierto renombre, como promotor de charangas, comparsas y su música correspondiente. Esta fama fue creciendo entre las clases más modestas y juveniles donostiarras.
         Al fin una joven sin apenas estudios, de profesión sus labores, se interesó por él e inició una relación muy somera. Era Ramona Goñi, donostiarra, cuatro años más joven que él e hija de un emigrante navarro.
         Por las ocupaciones de Raimundo y por las domésticas de Ramona, amén de las severas y restringidas costumbres de la época, ambos se veían poco. Pero en definitiva el rumor de su relación se esparció por los corrillos de vecinos y vecinas donostiarras. Los comentarios conllevaban toda clase de matices. Pero al fin el compromiso cuajó en realidad.
         Raimundo Sarriegui se casó con 29 años el 27 de mayo de 1867 con Francisca Ramona Goñi Solavarrieta, también donostiarra de 25 años, nacida en 1842. Era hija de Ramón, natural de Belascoain (Navarra) y de María Jesús, natural de Orio. Este matrimonio no llegaría a tener hijos.
La condición de casado no le impidió continuar con su proximidad a las charangas y sociedades de recreo. De hecho él era socio de la Unión Artesana, fundada en 1870. Aquí se reunía con sus amigos.

 

 


 

(1) – X X: Diario El Urumea, 16 abril 1880.
(2) – X X: Diario La Voz de Guipúzcoa, 3 diciembre 1886.
 


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