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RAIMUNDO SARRIEGUI

1838-1913


LA TAMBORRADA DONOSTIARRA

       

        Se desconoce el origen de la Tamborrada, y aunque muchos de los historiadores la situan hacia 1836, tanto el cuándo como el cómo entran dentro del terreno de la hipótesis. Entre otras, figura la de Javier María Sada, cuya versión coloca el origen al pie de las fuentes de Kañoietan y San Vicente donde panaderos y aguadoras acuden de madrugada en busca de agua para sus labores. Por esta Calle de la Trinidad, donde quedan situadas estas fuentes, desfila el relevo de la guardia al son de los tambores. A este sonido responden con sus barriles los donostiarras, que desde las fuentes, esperan su turno para abastecerse de agua. Quizás un 20 de enero, día del patrón de la ciudad, algunos trasnochadores que, tras el cierre de las sidrerías, se dirigían a sus casa o a la sokamuturra, tomaran prestadas latas o barriles y los aporrearan siguiendo al desfile y creando el embrión de los que más tarde será la tamborrada.
        En cualquier caso, la tamborrada no fue, en sus comienzos, lo que es hoy, una comparsa uniformada, sino una comparsa desordenada y disfrazada.
        La música que se interpretaba hasta que Sarriegui popularizó sus marchas, estaba compuesta de melodías hoy muy conocidas, como “Pastelero” o “Idiarena” (1) entre otras, que ejecutaban bandas como La Euterpe. También en 1838, su maestro, José Juan Santesteban, compone para el día de San Sebastián la primera Marcha zortzico y poco a poco se va reformando el repertorio, enriquecido por las composiciones del maestro Sarriegui.
        Los comienzos de la tamborrada como comparsa carnavalera están ligados a la sociedad La Fraternal, cuya sede se situaba en esta época en la calle Puyuelo nº 11, quien organiza en 1870 un desfile tamborrero hasta la Plaza Nueva donde se celebra la sokamuturra. Y así, junto con la Unión Artesana, continuarán las tamborradas estos años, interrumpidas únicamente por la guerra civil de 1874 a 1876.
        En 1879 las sociedades La Fraternal y La Unión Artesana se unirán para organizar juntas los carnavales incluyendo en el festejo una tamborrada que por primera vez aparece ordenada. En 1881 las autoridades locales dotan a estas sociedades con los tambores abandonados por los ingleses en 1813. Este año, además de la diana por la mañana, se organiza al anochecer una retreta improvisada por las calles de la Parte Vieja. En 1882, dirigida por Angelito Minondo, sale de la Plaza de Lasala, la tamborrada uniformada, y por primera vez, también lo hará por la noche. Gracias al arquitecto Adolfo Morales de los Ríos, que deja memoria gráfica de los trajes y grupos que participan en la cabalgata en la revista Euskal Erria de 1882 y 1883, podemos hacernos una idea de los detalles.
        La fiesta de San Sebastián con sus diversas comparsas es el preludio del carnaval que todos los años se repite con algunas variaciones y nuevas incorporaciones. Vemos asimismo, cómo en estos años la fiesta adquiere más importancia: bailes de máscaras, conciertos en los teatros etc., que se suman a las actividades más populares de la sokamuturra y el toro de fuego al son del txistu y el tamboril.
        En 1884 se introduce en la comparsa la escuadra de zapadores que antecede a los tambores. En 1885, con motivo de las catástrofes sufridas en Andalucía, los donostiarras deciden dedicar sus fiestas a recaudar fondos para los damnificados. Las sociedades organizan una Estudiantina para la que Sarriegui compone una "Plegaria y Jota” con letra de Adolfo Comba. Al año siguiente el público disfruta con una nueva composición del maestro, el Ataque de Errico-semes”.
        Pero si entre estos años hay que destacar alguno, es sin duda el carnaval de 1900. La Unión Artesana reune a los representantes de todas las sociedades para organizar unos carnavales inolvidables. La víspera de la jornada festiva del 20 de enero, a las 12 de la noche, se iza la bandera en la Plaza de Lasala, donde en ese momento tiene su sede la Unión Artesana. Este año, en la tamborrada que sale por la mañana, se estrenan trajes y música. Sarriegui compone “Mariscos en tierra” y “Lamentos del chipirón(2) para esta ocasión. Abren la comparsa los heraldos a caballo, seguidos de los gastadores vestidos de chipirones dirigidos por un pescador. A continuación, los tambores y barriles ataviados como lampernas, la banda de muskullos y lapas, terminando con cisnes montados por ranas. Cerraba la comparsa una magnífica carroza, decorada con motivos marineros, con la Bella Easo.
        Las tamborradas van sucediéndose año tras año, unos más afortunados que otros, los problemas como la falta de presupuesto para organizar los festejos deslucen la fiesta algunos años, en otros, como en 1903, toma protagonismo la polémica sobre la prohibición de la sokamuturra que provoca que algunas sociedades como la Unión Artesana no celebre tamborrada. Estos versos de Cayetano Sánchez resultan ilustrativos para reflejar el estado de ánimo de los donostiarras por aquel suceso:


“Isildu gure donostiako
ez baita festarik
iñauteriz jokatzen
erbada idirik...”.


        En 1905 renace la tamborrada. Se acercan a la ciudad un gran número de visitantes ya que este año coincide además la inauguración del nuevo puente de María Cristina. Fueron las sociedades Sporti Clai, Port Arthur y Amistad Donostiarra las organizadoras.
        En estos primeros años del siglo, surge la polémica entre “tamborreristas” y “antitamborreristas”, estos últimos censuraban el comportamiento de los componentes de estas tamborradas calificandolas de gamberrada desde los medios más tradicionalistas, como “La Constancia : diario íntegro fuerista”. Aunque los ataques desde este diario continuan unos años, los tamborreristas se acaban imponiendo y poco a poco se unen a la fiesta otras tamborradas.
        Una especial mención merece 1913, el año del centenario de la quema y destrucción de la ciudad y el del fallecimiento de Sarriegui. Por vez primera, una tamborrada desfila en septiembre con cuatro sociedades: La Unión Artesana, “Euskal-Billera”, “Sporti-Clai” y “Donosti Zarra”.
        Al año siguiente, en señal de duelo por su muerte, no hay tamborrada este día (3). En su lugar se celebra un emotivo homenaje al músico en el que participan entre otros, las sociedades populares, el Orfeón Donostiarra y la Banda municipal. La comitiva se dirige al domicilio donde se descubre una placa y se entrega a la familia un documento en recuerdo del acto.
        En los años de la primera guerra mundial (1914-1917) la neutralidad española acerca hasta la localidad a numerosas familias de la alta burguesía procedentes de toda Europa. Es la época de la Belle-Èpoque, en la que se prodigan los bailes de salón y las fiestas selectas en clubs privados. Estos elementos no impiden que las fiestas populares transcurran de manera paralela con normalidad.
        Pero si hemos de destacar un año de entre estos felices veinte, no es otro que 1927. Este año desfila por primera vez la Tamborrada Infantil promovida por Mauricio Echániz y organizada por Euskal-Billera. La componen abriendo el desfile los heraldos a caballo seguidos por los pequeños gastadores. Porta la bandera Pilar Taberna y dirige la tamborrada su hermano Alfredo como Tambor Mayor. Detrás desfilan tocando las marchas los tambores y barriles.
       La tamborrada infantil de Euskal-Billera continua en solitario, casi ininterrumpidamente (4), hasta 1961 cuando comienzan a sumarse las compañías de los colegios donostiarras.
        Si hemos de señalar otras fechas, son las de 1929 en la que se crea el centro de Atracción y Turismo que comienza a tomar parte en la organización de la fiesta, aunque siempre con el soporte de las sociedades populares donostiarras; y el 4 de mayo de 1931, ya en plena República, cuando se da el nombre de Raimundo Sarriegui a la Plaza de las Escuelas. Después vendrán años convulsos, en los que la fiesta decae para desaparecer durante la guerra civil. Y aunque terminada ésta, en 1940 se autorizan dos tamborradas, Gaztelubide y Unión Artesana, no serán años para muchas fiestas. Tiempos grises en los que no faltó, el nieto del generalísimo a caballo desfilando en 1965 como General de la Tamborrada por las calles de San Sebastián en la tamborrada infantil.
        Va pasando el tiempo y los cambios en la sociedad se trasladan también a la tamborrada. En 1980 la Sociedad Kresala decide incluir a mujeres, portando la herrada, como aguadoras en su tamborrada. No fue fácil esta incorporación. El resto de las tamborradas argumentaban que se perdía la tradición y con ella se ponía en peligro la fiesta. A pesar de las dificultades, abrieron brecha y en la década de los noventa la mayoría de las tamborradas poco a poco fueron incorporando aguadoras hasta lo que es hoy la tamborrada, mayoritariamente mixta.

 

 

 



(1) Esta melodía es también conocida como “Iriyarena”, “Sheshenarena” o “Zezenarena”. Unos como Jesús Mª de Arozamena en “Viejas canciones donostiarras", la atribuyen a Sarriegi. Otros, como Jose Ignazio Ansorena se inclinan por José Juan Santesteban como queda publicado en su “Cancionero popular vasco”
(2) No ha llegado hasta nosotros su música.
(3) Se traslada al día 25 de enero
(4) Se suspende los años 1937-1939 por la guerra civil; 1944 como protesta de la sociedad, 1950 por razones ajenas a la sociedad y 1969 por el estado de excepción. En: Sada, Javier. Hernandez, Tomás. Sociedad Euskal-Billera, 1901-2001. Donostia: Elkarlanean, 2001. p. 21


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