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Jesús Arámbarri

(1902-1960)


                                          ETAPA BILBAÍNA (1932-1953)

Al poco tiempo de su regreso a Bilbao, en diciembre de 1932 Arámbarri es nombrado director de la Orquesta Sinfónica y de la Banda municipal de Bilbao y en febrero de 1933, director artístico de la Sociedad Coral de Bilbao. Según T. Marco, Jesús Arámbarri fue uno de los "más seguros profesionales de la dirección de orquesta que hubo en España en su momento". [Marco, T. (1989). Historia de la música española, v. 6, Siglo XX. Madrid: Alianza, p. 179].

Orquesta Sinfónica de Bilbao

Fruto del impulso de la vida musical bilbaína y del esfuerzo de Armand Marsick, primer director del nuevo Conservatorio Vizcaíno, nace en 1922 la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Sucediendo al propio Marsick (1922-1927) y a su profesor Golschmann (1927-1932), Jesús Arámbarri es designado director titular el 19 de diciembre de 1932. Había dirigido anteriormente la orquesta, presentándose por primera vez al frente de la misma el 27 de febrero de 1932 en un concierto en el que estrena sus Ocho canciones vascas y Tres viejos aires de danza de su amigo Joaquín Rodrigo.

                             Fot.5: J. Arámbarri con la Orquesta Sinfónica de Bilbao, 1932

 Desde su nombramiento Arámbarri introduce en sus programas títulos recientes dando a conocer obras de M. Ravel, C. Debussy, I. Stravinsky, J. Ibert, P. Dukas, R. Strauss, E. Bloch, E. Chabrier, P. Hindemith, etc., así como numerosas obras de autores españoles como J. Rodrigo, Sabino Ruiz Jalón o Arturo Dúo Vidal. Además de estrenar sus propias composiciones, no olvida las obras de músicos vascos como J.A. de San Sebastián, J. Franco, Rodrigo A. de Santiago, J.M. Usandizaga, J. C. Arriaga, A. Isasi, P. Sorozábal, F. Escudero y, en especial, J. Guridi. Muchas personas escucharon por primera vez, gracias a Arámbarri, la música de todos estos compositores.                                                                                                                                             

Durante estos años colabora con la Sociedad Coral de Bilbao y la Sociedad Filarmónica en diversos conciertos, como el Requiem de Verdi ofrecido el 11 de abril de 1934, en concierto retransmitido por radio a toda España. Al mismo tiempo, llegan a Bilbao intérpretes de la talla del violinista F. Kreisler, el pianista A. Rubinstein y el violonchelista Piatigorsky, -uno de los más solicitados después de Casals-, quienes actúan en la Filarmónica bajo su dirección. Desempeña su labor con entusiasmo y dedicación, siendo muy valorado en las memorias de la orquesta hasta que en abril de 1937 se interrumpe la actividad orquestal como consecuencia de la Guerra Civil.  

También dentro del mundo de la música conoce a su futura mujer Josefina Roda, arpista y cantante, con quien contrae matrimonio el 10 de mayo de 1933 y con la que tendrá una hija, María de los Ángeles.

Banda Municipal de Bilbao

En octubre de 1932 el ayuntamiento de la ciudad convoca la plaza de director de la banda. Tras José Sainz Basabe (primer director en 1895), José Franco Ribate y Pedro Córdoba Rozas, Arámbarri logra el puesto por concurso-oposición, siendo nombrado el 21 de diciembre de 1932. El nuevo director hace su presentación pública el 12 de febrero del siguiente año en el Teatro Arriaga, en un concierto donde a su vez dirige la orquesta.

Fot.6: Banda Municipal de Bilbao, 1932

Con el objetivo de mejorar la calidad artística de la banda, Arámbarri asume la tarea de reorganizar la agrupación y definir los objetivos artísticos de la misma. Revisa y organiza los trajes, instrumentos y partituras, compra instrumentos y convoca algunas plazas; pero, sobre todo, se centra en reorganizar la plantilla y en 1934 logra cambiar el antiguo Reglamento de la banda. Entre las novedades que presenta el nuevo reglamento destaca la posibilidad de modificar la plantilla, así como la concepción de la agrupación como banda sinfónica capaz de interpretar repertorio de concierto. Sus conciertos se retransmiten para toda la ciudad por radio, difundiendo la música a un amplio número de personas de la capital bilbaína. En 1936 continúa sus reformas convocando pruebas para revalidar a los músicos y diseña una plantilla similar en proporciones a la de la Banda Municipal de Barcelona de Lamote de Grignon, aunque su proyecto queda coartado por la Guerra Civil y posterior contexto económico de la postguerra.

En este ámbito Jesús Arámbarri fue una de las personalidades que más colaboró en la creación del Cuerpo Nacional de Directores de Bandas Civiles. En 1935 el nº 4 del Boletín de la Asociación Nacional de Directores de Bandas de Música Civiles le dedica un monográfico, señalando que se trata de "uno de los más destacados valores del Cuerpo de Directores de Bandas de Música".

Orquesta-Banda Municipal de Bilbao

Terminada la Guerra Civil en Bilbao, comienzan los esfuerzos por reanudar la actividad musical de la ciudad. La orquesta y la banda se fusionan en una sola agrupación convirtiéndose en una entidad mixta, nuevamente bajo la batuta de Arámbarri. El concierto de presentación de la "Orquesta y Banda Municipal de Bilbao" se celebra el 25 de febrero de 1939 en el Teatro Buenos Aires de Bilbao. Fue la primera orquesta estable del estado, con una programación regular, un director titular y de carácter municipal. Con 70 integrantes, 24 de ellos eran músicos comunes con los de la banda.

A lo largo de todos estos años Arámbarri recorre gran parte de la geografía española con su orquesta. Sus giras le llevan por Donostia, Vitoria, Haro, Oviedo, Santander, Zaragoza, La Coruña, Cádiz y muchas más ciudades del estado. Especial mención merece el éxito que obtiene en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 20 de mayo de 1952, donde junto a Coral de Bilbao interpreta un programa basado en compositores vascos con obras de Arriaga, Isasi, Zubizarreta, Guridi y el propio Arámbarri. Actúa, además, como director invitado en Alemania, Bilbao o Madrid, donde en numerosas ocasiones dirige a la Orquesta Nacional, como en el estreno de la Sinfonía pirenaica de Guridi en febrero de 1946.

Arámbarri: "no me interesan en absoluto los éxitos de galería: lo que me importa es servir a la música, y sobre todo, a la música sinfónica española".

A pesar de los problemas económicos de la orquesta y el complicado contexto sociocultural de la época, la contribución de Jesús Arámbarri al mundo orquestal fue fundamental. Destaca, en primer lugar, su compromiso con la música de compositores españoles, con más de 60 obras interpretadas entre 1939 y 1953, gran parte de ellas en estreno; en segundo lugar, el notable impulso a la hora de estrenar obras nuevas; también podemos señalar su participación en la creación de los Conciertos Sacros de Bilbao, donde programa y dirige a conciencia grandes obras del repertorio internacional.

R. Sainz de Maza: "(...). Arámbarri atendía especialmente a dibujar las líneas generales de las composiciones incluidas en sus programas. Sin perder de vista los matices esenciales, su mayor atención era exponer con claridad y precisión el plan de la obra, para su mejor comprensión. Un gusto certero y el más agudo sentido crítico guiaban sus actitudes a la realización de este afán: dejar que se adivinasen las intenciones secretas del autor, yacentes en la grafía musical". [Ibídem, p. 49].

                      Programación OSB 1930-1950 

En cuando a la actividad de la banda en la postguerra, el nuevo reglamento aprobado en 1938 cambia y limita su actividad a un repertorio de menor calidad y tareas vinculadas a desfiles, procesiones y actos festivos. Con 41 integrantes, entre los cuales 24 eran también músicos de la orquesta, la banda comienza una nueva andadura hasta la partida de Arámbarri a Madrid. Jesús ofrece su último concierto con la banda el 31 de mayo de 1953.
 

Firma de J. Arámbarri


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