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Jesús Arámbarri

(1902-1960)


OBRA DE JESÚS ARÁMBARRI COMO COMPOSITOR

En Arámbarri la creación estuvo relegada a un segundo plano como consecuencia de su dedicación a la dirección. Muchas personas piensan que su trabajo como director frenó de alguna manera al Arámbarri compositor. En la revista Ritmo se señala que "(...) su universo se mueve entre el nacionalismo decorativo y el academicismo, del que no logró zafarse jamás, y que no deja abertura alguna a una posible evolución de su estilo" [octubre 2003, C.V.]. No obstante, la calidad musical de sus obras ha sido reconocida por otros muchos autores como Fernández-Cid, A. Sagardía o T. Marco, a pesar de tener un catálogo que apenas supera los 20 títulos.   

Muchas de sus obras fueron estrenadas bajo su dirección y algunas de sus composiciones llegaron a ser interpretadas por prestigiosas orquestas nacionales y extranjeras: Orquesta Sinfónica de San Luis, O.S. de la Radio de Berlín, Societé Nacionale de París, Orquesta de Cámara de Barcelona, Orquesta Sinfónica de Valencia, etc.

Fot.10: Primera página de la obra Canto Elegíaco

A lo largo de su trayectoria como compositor Arámbarri abarcó distintos géneros componiendo obras que van desde la música escénica a la música para piano, pasando por la música sinfónica, la de cámara y la música para voz y piano. Aunque era una persona creyente, no creó ninguna obra religiosa y centró su atención en la música orquestal, donde se concentra la mayor cantidad de sus obras. Dedicó algunas de sus obras a Manuel de Falla, Arriaga, Juan Carlos Gortázar o Javier Arisqueta, entre otros.  

Además de Intermedio (UME, ca. 1930), parece que fueron pocas las obras publicadas en vida. Existen interesantes grabaciones que recogen gran parte de su producción musical (ver discografía). 

 Primeras composiciones (París, 1929-1932)

Su primera etapa compositiva se sitúa entre finales de la década de 1920 y 1932, es decir, desde su época estudiantil de París hasta su regreso a Bilbao. No resulta fácil determinar cuál fue la primera composición de Arámbarri. Algunas fuentes fechan su Intermedio para sexteto con piano en torno a 1917-1918, cuando formaba parte del sexteto del Cine Trueba de Bilbao [OSE, doc. Eresbil]. El DMEH señala como fecha de composición de esta pieza 1926. Según Fernández-Cid la primera obra que Jesús compone hacia 1929 es Fantasía española para orquesta, pero parece que el autor se negó a estrenar esta composición por considerarla reminiscente y poco personal. [Fernández-Cid, A. (1967). Músicos que fueron nuestros amigos. Madrid: Editora Nacional, p. 182]

Una de las primeras composiciones importantes del autor es Cuarteto en re mayor (1929) obra inspirada en el recuerdo de los paisajes del París Vasco. Fue estrenada en París en marzo de 1930 por el Cuarteto André Pascal en el concierto nº 516 de la Société Nationale de Musique. El mismo año compone Cuatro impromptus para orquesta que será estrenada por le Sinfónica de Bilbao al año siguiente bajo la dirección de Golshmann, a quien los dedicó, y más tarde  fue interpretada por Arbós con la Orquesta Sinfónica de Madrid. 

En honor a Juan Carlos Gortázar compone en 1930 Elegía In memoriam para orquesta. La obra se divide en dos partes que giran en torno a dos temas: Andante, basado en el tema "Al alimón, al alimón" de Así cantan los chicos de Guridi; y, Lento, donde se escucha la melodía gregoriana del Dies Irae. Fue estrenada por la Orquesta Sinfónica de Bilbao en abril de 1931.

También de 1930 es Gabon zar sorgiñak, obra para orquesta basada en tres melodías populares vizcaínas: Andra on daun gizona; Matsaren orpotik datos y Markina Etxebarrikoa. Fue estrenada por la Sinfónica en Bilbao en abril de 1931 nuevamente bajo la dirección de V. Golschmann y posteriormente fue interpretada por importantes orquestas como la de la Radio de Berlín y la Sinfónica de San Luis, convirtiéndose en una de las obras más difundidas de Arámbarri.

Como versión orquestal de los movimientos 3º y 4º del Cuarteto en re nace Minueto y rondó para orquesta de cuerda. Freitas Blanco lo estrena en Blbao con la Sinfónica en diciembre de 1931.

En 1931 Arámbarri compone una de sus obras más destacadas: Ocho canciones vascas, para soprano y orquesta o piano, dedicada a su esposa Josefina Roda. Parte de las melodías amatorias y de cuna recogidas en los cancioneros de Donostia y R.M. Azkue, y fue estrenada por la propia Josefina Roda en febrero de 1932. Se compone de las siguientes canciones: Txalopin txalo, Nere maitia, Atea tan tan, Tun kurrum kutun, Arranoak bortuetan, Ainhoarra ñimiño, Anderegeya y Amak ezkondu ninduen. Según el propio Arámbarri "son, en cierto modo, un lejano y humilde reflejo y sugestión de esa maravillosa joya, que se llama Siete canciones españolas de Falla". [Sagardía, A. (1965). Vida y obra de cuatro músicos vascos : ensayo crítico-histórico. Madrid : Ediciones de Conferencias y Ensayos, pp. 40-41].

Poco después, Arámbarri crea su ballet Aiko-Maiko (1932) sobre un argumento de Manuel de la Sota. No fue interpretada hasta después de su muerte en 1964, por el ballet de Victor Ollaeta en el Teatro Arriaga. Incluye temas propios y melodías populares vascas como Lore pollita ontzian, Ingurutxo, Mutil dantza, Txankorrinko, etc. Hay una suite de concierto preparada por Alberto Bolet (1964).

Composiciones posteriores (1938/1946-1960)

Al centrarse en sus responsabilidades como director, Arámbarri deja de componer hasta que en 1938 crea la que probablemente obra principal: Castilla, poema sinfónico para coros y orquesta, basada en la obra de Antonio Machado. Se estrena en agosto de 1941 y posteriormente en Madrid en diciembre de 1942 por la Orquesta Nacional y el Orfeón Pamplonés. Según A. Sagardia "(...) Castilla es una gran aportación a nuestra música. La orquestación es un completo acierto y su unión con el coro posee perfección nada corriente; ambos conjuntos, estrechamente entrelazados, subrayan los emotivos momentos de la acción poética, y alcanzan gran poder descriptivo: la evocación de la llanura castellana, el cabalgar del Cid "con doce de los suyos-polvo, sudor y hierro"-, y el ceder el postigo "a los terribles golpes, de eco ronco" [Ibidem, pp. 40-41].

Fot.11: Retrato de J. ArámbarriMás tarde, en 1946, compone Ofrenda a Falla con motivo al homenaje de la Orquesta Municipal de Bilbao al compositor granadino. Fue concebida y realizada la víspera del concierto, y se inspira en distintos temas de obras de Falla como El sombrero de tres picos

Aunque gran parte de la música de Arámbarri se centra en el género sinfónico, cabe también mencionar la zarzuela Viento sur compuesta en 1952. Sobre libreto de Julián Echevarría y José Luis Albéniz, el  argumento se inspira en una famosa regata de traineras de 1890 entre Ondarroa y San Sebastián, en la que el pueblo de Ondarroa queda arruinado como consecuencia de la excesiva afición por las apuestas. Fue estrenada en los Campos Elíseos de Bilbao en 1952 antes de la marcha de Arámbarri a Madrid, donde fue a su vez estrenada en 1955.  

Fot.12: Últimos compases de Canto Elegíaco, 1959

De la etapa madrileña señalemos finalmente su composición para piano Canto Elegíacouna de sus últimas obras compuesta en 1959, con motivo del homenaje a J.C. Arriaga, donde evoca algunas melodías y recuerdos de la Sinfonía en re

 

 

 

Firma de J. Arámbarri


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