Juan Crisóstomo de Arriaga

Nació en Bilbao, en la calle Somera, el 27 de enero de 1806. Sus padres, Juan Simón de Arriaga y María Rosa de Balzola se habían trasladado a vivir dos años antes, en 1804, desde Gernika a Bilbao, acompañados de cinco hijos.

Su padre había ejercido de organista en su juventud en Berriatúa, y su hermano Ramón Prudencio, trece años mayor, tocaba el violín y la guitarra. Este entorno familiar, y el hecho de que en la buhardilla del mismo edificio de la calle Ronda, donde vivieron a partir de 1811 habitara también Fausto Sanz, tenor y violinista de la capilla musical de la iglesia de Santiago, conforman el contexto en el que pudo haberse iniciado la vocación musical de Juan Crisóstomo.

Por otra parte, José de Sobejano ejerció entre los años 1815 y 1820 como organista de la misma iglesia de Santiago. Publicaría en 1826 el método El Adam español o Lecciones metódico-progresivas de Forte piano, en el que incluye como Lección 38 un “Romance de Arriaga”.

El 29 de noviembre de 1821 Juan Crisóstomo de Arriaga solicitó su ingreso en la École Royale de Musique. Su deseo eran las clases de contrapunto, el segundo nivel de la clase de composición, ingresando en la clase de François-Joseph Fétis. A partir de enero de 1822 fue asimismo admitido como oyente de la clase de violín de Guérin. Curiosamente, un mes antes de la reforma que promueve el director del Conservatorio, Luigi Cherubini, por la que solamente se permitía a los extranjeros si era en condición de alumnos, Arriaga se convierte el 24 de julio de 1823 en alumno de la clase del catedrático de violín Pierre Baillot. Un mes más tarde obtenía el segundo premio en la asignatura de contrapunto, premio que renovó al año siguiente. Arriaga fue nombrado asistente de Fétis, desempeñando esta función hasta el 12 de enero de 1826, días antes de su fallecimiento.

Litografía de Pedro Albéniz, por Antonio Gómez y Cros (1808-1863)

Con tan solo 11 años de edad, Arriaga escribe la pieza titulada Nada y mucho, dedicada a Luisa de Torres y Urquijo. En un ambiente social tenso con el recuerdo de situaciones de guerra, transcurría paralelamente una vida social y musical heredera de ambientes postilustrados así como de pujantes sectores comerciales. Salones particulares como los de Torres-Urquijo, Villabaso o el de Juanita Mazarredo servían de desarrollo y soporte a las músicas de cámara en las que fue ejercitándose Arriaga.

En 1819, a los 13 años compuso la ópera Los esclavos felices, de la que solamente se han conservado fragmentos. Para entonces, el entorno familiar de Arriaga logra los apoyos para emprender el salto a la capital francesa.

En la última etapa parisina Arriaga editó sus tres cuartetos de cuerda, y centró su energía compositiva en la escritura de cantatas y romanzas (MédéeMa tante Aurore, Oedipe à Colonne, Herminie Agar dans le desert), que por el texto y la instrumentación apuntan a su intención de presentarse al codiciado Prix de Rome. Pero sus energías vitales eran limitadas.

Falleció Juan Crisóstomo de Arriaga prematuramente en París el 16 de enero del año 1826, sin haber llegado a cumplir los veinte años.

Al siguiente año 1827 escribía el músico pianista Pedro Albéniz y Basanta al padre de Arriaga:

“Conocí con sumo gusto a su hijo de Vmd. En Paris, tuve la satisfacción de haber tratado con él muy cerca de seis meses y de haberlo visitado hasta el día en que expiró, dejándome un sentimiento su muerte […]. De su enfermedad no puedo decir a Vmd. otra cosa sino que a mi parecer fue una afección de pecho que pudo tener su origen en las fatigosas tareas que se llevaba en el Conservatorio, en la sección de Contrapunto, además de lo que trabajaba en composiciones particulares en su casa. El concepto que yo formé de él era el que tenían formado los señores Fétis, Reicha, Catel, Boïeldieu, Berton y Cherubini de que, siguiendo con una aplicación proporcionada a los adelantos que había manifestado, a la vuelta de ocho años debía ser uno de los jefes principales del Conservatorio…”